Tu cocina de exterior a medida, al pie de la piscina. Un espacio funcional y con estilo diseñado para cocinar, servir y disfrutar del aire libre con tus invitados, sin viajes innecesarios al interior de la casa.
La zona de la piscina suele convertirse en el centro de la vida exterior durante los meses de buen tiempo. Allí se colocan las tumbonas, el comedor, una zona chill out… ¿Por qué no incorporar también una cocina exterior que permita disfrutar del espacio durante todo el día?
Partimos de nuestros modelos para diseñar una composición adaptada al jardín, la terraza y la distribución de la piscina. Podemos crear desde un módulo compacto con encimera, almacenamiento y espacio para mantener frías las bebidas hasta una cocina completa con barra, fregadero, electrodomésticos y una barbacoa Erebus integrada.
Una cocina exterior cerca de la piscina evita tener que cruzar continuamente la vivienda con platos, vasos o alimentos. Además, permite que quien está cocinando siga participando en la conversación y mantenga el contacto con el resto de los invitados.
Todo se fabrica a medida con materiales de alta calidad, líneas elegantes y acabados pensados para integrarse en viviendas de alto standing. El resultado no es un simple mueble auxiliar, sino un nuevo ambiente gastronómico conectado con el comedor, la piscina y las zonas de descanso.
Además de aportar comodidad, una cocina exterior para piscina mejora la organización y la estética del jardín.
Entre sus principales ventajas se encuentran:
Cada proyecto se configura únicamente con los elementos que el propietario vaya a utilizar.
La ubicación debe permitir un acceso cómodo desde la piscina, pero sin invadir la zona de baño ni dificultar el paso alrededor del agua.
Suele funcionar muy bien cerca del comedor exterior, bajo un porche o junto a una pérgola. De este modo, la cocina queda próxima a los invitados y dispone de una mayor protección frente al sol directo.
También estudiamos la orientación del viento, las vistas, la cercanía a las conexiones y el recorrido desde el interior de la vivienda. Si existe una puerta directa desde la cocina o el comedor, podemos aprovecharla para conectar ambos espacios sin que la instalación pierda su independencia.
La clave está en diseñar cada ambiente como parte de un mismo conjunto. La cocina puede situarse entre el comedor y la piscina, actuar como separación mediante una barra o integrarse discretamente junto a una pared.
También podemos orientar la zona de servicio hacia las tumbonas o el chill out para facilitar la entrega de bebidas y aperitivos. Cuando hay espacio suficiente, una isla o una barra ayuda a crear una transición natural entre el área donde se cocina y la zona destinada a los invitados.
Los acabados pueden elegirse para combinar con el pavimento, el mobiliario exterior, la fachada y el diseño general del jardín.
Por supuesto, aunque no es obligatorio incorporar todos esos elementos. La cocina puede diseñarse con una barra para servir bebidas, una pequeña nevera, vinoteca, fregadero, lavavajillas, almacenamiento o una barbacoa Erebus integrada.
En una instalación más compacta podemos dejar únicamente una encimera, algunos armarios y espacio para colocar el equipo de cocinado que prefiera el propietario.
La ventaja de fabricar cada cocina a medida es que no hay que aceptar una composición cerrada. Podemos añadir, eliminar o reorganizar los módulos hasta conseguir una solución adaptada a la forma real de utilizar la piscina y el jardín.
Una cocina cercana permite preparar fácilmente frutas cortadas, ensaladas, aperitivos, bocadillos, tablas de quesos, bebidas frías o pequeños platos para compartir sin abandonar la zona exterior.
También puede incluir una nevera o un espacio refrigerado donde conservar los alimentos y las bebidas a una temperatura adecuada hasta el momento de servirlos.
Disponer de encimera, fregadero y almacenamiento junto a la piscina facilita mucho la preparación. En lugar de transportar bandejas desde el interior, puedes organizarlo todo en la propia cocina exterior y llevar cada plato a las tumbonas, al comedor o a la zona chill out en pocos pasos.
Los espacios reducidos también pueden aprovecharse mediante una composición compacta y bien distribuida. Podemos instalar un único frente junto a una pared, ocupar una esquina o fabricar un módulo con varias funciones integradas.
Por ejemplo, una misma estructura puede incluir encimera, almacenamiento y un hueco para una pequeña nevera sin restar demasiado espacio al área de descanso.
Antes de diseñar una cocina para una piscina pequeña, estudiamos las zonas de paso y las distancias necesarias para que el conjunto no resulte invasivo. El objetivo es añadir comodidad sin saturar visualmente el jardín o la terraza.
La cocina debe colocarse a una distancia razonable de la zona de baño y sin bloquear los recorridos alrededor de la piscina. También es importante que los equipos eléctricos, las conexiones y los enchufes sean adecuados para el entorno y se instalen conforme a los requisitos técnicos correspondientes.
Durante el diseño analizamos la ubicación de la piscina, las salpicaduras, el pavimento y el uso habitual del espacio. Así podemos evitar que las puertas o los cajones se abran hacia zonas de paso y mantener las áreas de trabajo separadas del borde del agua.
De todas formas, no te preocupes por si salpica algo de agua. La preparamos con todos los productos necesarios para que el cloro no la dañe.
Nuestros módulos se fabrican previamente en el taller y llegan preparados para ser colocados, nivelados y montados en la vivienda. Esto evita afrontar una reforma larga y reduce considerablemente el polvo, el ruido y los trabajos realizados en el jardín.
Cuando la cocina incluye fregadero, iluminación o electrodomésticos, habrá que preparar las conexiones necesarias. Sin embargo, eso no significa que sea obligatorio levantar una estructura tradicional de ladrillo o cemento.
Además de agilizar la instalación, la fabricación metálica permite cuidar mejor las medidas, los acabados y la integración entre los diferentes módulos.
Podemos fabricar armarios y cajones para guardar vajilla, vasos, bandejas, utensilios, productos de limpieza y todo lo necesario para atender a los invitados.
También es posible crear botelleros, compartimentos para bebidas, zonas para ocultar cubos y espacios destinados a los accesorios de la barbacoa. De esta manera, la encimera permanece despejada y el entorno de la piscina conserva una imagen ordenada.
El almacenamiento se distribuye en función de las prioridades del cliente. Una cocina utilizada principalmente como barra no necesita los mismos compartimentos que una instalación pensada para preparar comidas completas.
De hecho no solo se puede… ¡sino que además es la mejor opción!
Piensa que al estar protegida por una pérgola o un porche, te permitirá utilizarla cómodamente durante las horas de más calor.
Además, la pérgola o el porche también pueden ayudar a conectar visualmente la cocina con el comedor exterior. No obstante, si se integra una barbacoa, será necesario estudiar bien la ventilación, la salida de humos y las distancias respecto a techos y otros elementos.
Cada instalación debe plantearse según las características de la cubierta y del equipo que vaya a incorporarse, evitando aplicar una solución idéntica a todos los proyectos.
Puedes enviarnos información mediante la web de Barbacoas Erebus o llamar al +34 656 941 501. Para realizar una primera valoración, indícanos las medidas aproximadas, la ubicación de la piscina y los elementos que te gustaría incorporar.
Las fotografías, los vídeos o los planos del jardín también nos ayudarán a comprender la distribución y a valorar qué modelo puede adaptarse mejor.
Trabajamos en toda España y también desarrollamos proyectos en otros países. Cuando se trata de una instalación de cierta envergadura, podemos desplazar a un técnico para estudiar el espacio, tomar medidas y preparar una propuesta ajustada a la vivienda.
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